Porque en realidad el cambio comienza en nuestra propia casa, en nuestro hogar interior y nuestras relaciones personales. Es ahí donde debe iniciarse la transformación global. Y la acción más importante está en la educación, donde los pequeños humanos aprenden y se transforman, alimentando lo que más tarde serán: adultos con una conciencia global.
Si pudiéramos enseñar a los niños a nutrir su aspecto interior, inculcando en ellos los valores del amor a ellos mismos y de la compasión, estaríamos invirtiendo en la futura paz y armonía de la humanidad. De esta manera podremos experimentar cómo nuestro cambio interior se manifiesta en el resto del mundo, en las áreas de la ciencia, los negocios, el cuidado ambiental, la religión, los medios de comunicación, la tecnología y la política. Ya en estos días comienzan a notarse cambios significativos en varias áreas en el mundo, donde el bienestar del ser humano está siendo un aspecto imprescindible para la medición del verdadero éxito.
Aprender a tomar responsabilidad por nuestras relaciones con nosotros mismos y con los más cercanos es la única manera de fomentar una cultura pacífica y de cooperación. Pelear y gritar por la paz solamente esparce más antagonismo y odio, aumentando el sentimiento de separación entre “ellos” y “nosotros”. La paz comienza en casa; debemos encontrarla, primero, en nuestros propios corazones y, luego, practicar lo que predicamos, aplicándola en nuestras relaciones personales. Sólo entonces podremos avanzar hacia la institucionalización de la paz dentro de todos los ámbitos de la sociedad. Si tratáramos de hacer esto sin primero ocuparnos de nuestros propios conflictos, nuestras decisiones carecerían de discernimiento y claridad.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario